Raza orgullosa y ancestral

Posted in reflexiones with tags , , on mayo 10, 2008 by zeodryen

Raza orgullosa y ancestral,

doblegada hoy por el ímpetu de la naturaleza que te creó.

Lanzas tu mirada con desesperación al este

buscando el nacimiento del nuevo mundo en el viejo continente.

¿Quién puede colocar fronteras a la angustia?

¿quién puede pedir pasaportes al dolor?

¿quién puede juzgar a una madre

que guarda en su retina la imagen de un recuerdo?

Amazonas

Memoria frágil que solo recuerda de lo malo, lo bueno,

y acalla en su interior los lamentos de la historia

cuando con cariño me llamaste, gallego.

Curando heridas,

acunando desolaciones con la comprensión

y confianza que diste al estranjero

que, como tú, habla el mismo idioma,

y sufría en silencio.

Amazonas

Y yo, ahora, desde la injusticia que sugiere el término ‘sudaca’,

te abro las puertas de mi país, hermano,

y te ofrezco mi consuelo.

Perdiéndome en tu paisaje,

con el lenguaje universal de tu ritmo.

Quiero estrechar tu dolor como a mi guitarra entre mis brazos,

y acariciar tus cabellos trenzados de selva amazónica,

deslizando mis manos por tu geografía de silencio,

y bajarlas, lentamente,

sintiendo en mi tacto la imperfección de tu litoral.

Y al final de tu silueta,

calentar con mis dedos tus helados pies antárticos,

derritiendo el frío de tu corazón,

con el calor de mi canto.

Niños indgenas

Canta, amigo, canta,

canta americano,

y libera tu esperanza

con un grito en la voz.

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Playa ‘Es Canyaret’ – Llucalcari

Posted in Fotografía with tags on mayo 3, 2008 by zeodryen

Aquí os dejo con una selección de fotos que hice el jueves 1 de mayo en Llucalcari. Ala que se os caiga la baba a todos aquellos que no quisieron, o no pudieron venir. 😛

Playa es Canyaret.

La luz mágica del atardecer.

Silueta de Esmeralda, compañeros de clase desde hace 10 años, xD, como pasa el tiempo.

Otra fotografía de lo sublime en la naturaleza al atardecer.

¡Sin palabras!

Apreciar es recuperar lo sublime de entre la mediocridad, quien no aprecia esto, no aprecia la naturaleza.

!A ver si otra vez os venis aquí más gente, pues, como podeis ver, vale la pena!

Buster Keaton

Posted in General on abril 27, 2008 by zeodryen

Hoy, pues Buster Keaton, un gran genio del cine mudo que se jugaba la vida multitud de veces en sus películas para hacernos reir.

Ahí van un par de videos

“Que el miedo no te haga fracasar” – Hamlet

Posted in General on abril 24, 2008 by zeodryen

Hamlet Antes después

Dime si has pensado en algún momento abandonar
echarte a un lado y nunca más volver a recordar
y lo siento, si has llegado a tal extremo sin importar
sin ganas de seguir, olvídalo.

Ahora tu ansiedad
espera libertad
cada amanecer
es como anochecer.
No hay motivación
no ves solución
ya no puedo más
es hora de acabar.

Hoy jugamos como si nada con la ilusión
la destrozamos, imponiendo alguna condición
quienes somos para tomar una decisión por los demás
responsables, no lo sé.

Acertada o no
debes afrontar
no dejes que el miedo
te haga fracasar.
Échale valor
que no vivan por ti
y si no ves salida
lárgate de allí.

“Pobre será el hombre, que deje que decidan
en contra de su voluntad”.

Si por una vez ayudamos
y su interior no ignoramos
reconocer equivocarnos también
a menudo, antes y después, antes y después
a menudo unos por tener
y otros desear
les pesó quizás el hacerlo mal
recuerda sólo se vive una vez.
A menudo, antes y después.

Quemar basura contamina – Greenpeace

Posted in General with tags on abril 21, 2008 by zeodryen

¿Que podemos hacer al respecto? Generar menos basura, reciclar y pre-reciclar (p.ej. utilizar una hoja por las dos caras o reutilizar las bolsas del super como bolsas de basura). De granitos de arena está echo el desierto.

Nosotros somos una parte de la tierra

Posted in reflexiones with tags on abril 20, 2008 by zeodryen

El primer discurso ecologista moderno del Gran Cacique de Seattle. Carta dirigida al presidente de los EEUU el año 1855 como respuesta a la demanda del presidente que pretendía que los indios americanos vendiesen sus tierras a los hombres blancos y se fueran a una reserva.

¿Como iban a entender los indios que las tierras se podían comprar o vender?

El Gran Cacique de Seattle dij oque sus palabras són como las estrellas, nunca se extinguen. Su pueblo no sobrevivió porque sus palabras no fueron escuchadas. ¿Las escucharemos ahora?

“El Gran Jefe Blanco en Washington ha ordenado hacernos saber que nos quiere comprar las tierras. El Gran Jefe Blanco nos ha enviado también palabras de amistad y de buena voluntad. Mucho apreciamos esta gentileza, porque sabemos que poca falta le hace nuestra amistad. Vamos a considerar su oferta pues sabemos que, de no hacerlo, el hombre blanco podrá venir con sus armas de fuego a tomar nuestras tierras. El Gran Jefe Blanco de Washington podrá confiar en la palabra del jefe Seattle con la misma certeza que espera el retorno de las estaciones. Como las estrellas inmutables son mis palabras.
Pero… ¿Quién puede comprar o vender el cielo o el calor de la tierra? Esa idea es para nosotros extraña. Ni el frescor del aire, ni el brillo del agua son nuestros. ¿Cómo podría alguien comprarlos? Si nadie puede poseer la frescura del viento ni el fulgor del agua, ¿cómo es posible que usted se proponga comprarlos? Aún así, trataremos de tomar una decisión.
Cada pedazo de esta tierra es sagrado para mi pueblo. Cada rama brillante de un pino, cada puñado de arena de las playas, la penumbra de la densa selva, cada rayo de luz y el zumbar de los insectos son sagrados en la memoria y vida de mi pueblo. La savia que recorre el cuerpo de los árboles lleva consigo la historia del piel roja.
Los muertos del hombre blanco olvidan su tierra de origen cuando van a caminar entre las estrellas. Nuestros muertos jamás se alejan de esta bella tierra, pues ella es la madre del hombre piel roja. Somos parte de la tierra y ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas son nuestras hermanas; el ciervo, el caballo, el gran águila, nuestros hermanos. Los picos rocosos, los surcos húmedos de las campiñas, el cuerpo sudoroso del potro y el hombre, todos pertenecemos a la misma familia.
Por esto, cuando el Gran Jefe Blanco en Washington manda decir que desea comprar nuestra tierra, pide mucho de nosotros. El Gran Jefe Blanco dice que nos reservará un lugar donde podamos vivir satisfechos. Él será nuestro padre y nosotros seremos sus hijos.
Él ha enviado máquinas para ayudar al hombre blanco en su trabajo, y con ellas se construyen grandes poblados. Él hace que vuestra gente sea, día a día, más numerosa. Pronto invadiréis la tierra, como ríos que se desbordan desde las gargantas montañosas, como una inesperada lluvia. Mi pueblo, sin embargo, es como una corriente desbordada, pero sin retorno. No, nosotros somos razas diferentes. Nuestros hijos y los vuestros no juegan juntos, y vuestros ancianos y los nuestros no cuentan las mismas historias. Dios os es favorable, y nosotros nos sentimos huérfanos.
Aun así, meditaremos sobre vuestra oferta de comprarnos la tierra. No será fácil, porque esta tierra es sagrada para nosotros. Esta agua brillante que se escurre por los riachuelos y corre por los ríos no es apenas agua, sino la sangre de nuestros antepasados. Si les vendemos la tierra, ustedes deberán recordar que ella es sagrada, y deberán enseñar a sus niños que ella es sagrada y que cada reflejo sobre las aguas limpias de los lagos hablan de acontecimientos y recuerdos de la vida de mi pueblo. El murmullo de los ríos es la voz del padre de mi padre.
Los ríos son nuestros hermanos, sacian nuestra sed. Los ríos cargan nuestras canoas y alimentan a nuestros niños. Si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben recordar y enseñar a sus hijos que los ríos son nuestros hermanos, y los suyos también. Por lo tanto, ustedes deberán dar a los ríos la bondad que le dedicarían a cualquier hermano.

Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestras costumbres. Para él una porción de tierra tiene el mismo significado que cualquier otra, pues es un forastero que llega en la noche y extrae de la tierra aquello que necesita. La tierra no es su hermana sino su enemiga, y cuando ya la conquistó, prosigue su camino.
La sepultura de su padre y los derechos de sus hijos son olvidados. Trata a su madre, a la tierra, y al cielo como cosas que puedan ser compradas, saqueadas, vendidas como carneros o adornos coloridos. Su apetito devorará la tierra, dejando atrás solamente un desierto.
Mi gente siempre se ha apartado del ambicioso hombre blanco, igual que la niebla matinal en los montes cede ante el sol naciente. Las cenizas de nuestros antepasados, sus tumbas, son tierra santa, y por eso estas colinas, estos árboles, esta parte del mundo, nos es sagrado. Nuestras costumbres son diferentes. Tal vez sea porque soy un salvaje que no comprendo.
No hay un lugar quieto en las ciudades del hombre blanco. Ningún lugar donde se pueda oír el florecer de las hojas en la primavera o el batir de las alas de un insecto. Tal vez sea porque soy un hombre salvaje y no comprendo.
El ruido de vuestras ciudades es un insulto para el oído de mi gente y me pregunto, ¿qué clase de vida tiene el hombre que no es capaz de escuchar el grito solitario de la garza o el diálogo nocturno de las ranas en un estanque?
Mi pueblo prefiere el suave murmullo del viento encrespando la superficie del lago, y el propio viento, limpio por una lluvia diurna o perfumado por los pinos.
El aire es de gran valor para nosotros, pues todas las cosas participan del mismo aliento: el animal, el árbol, el hombre, todos. El hombre blanco parece no dar importancia al aire que respira, a semejanza de un hombre muerto desde hace varios días, que es insensible a su propio hedor. Pero, si os vendemos nuestra tierra, no olvidéis que tenemos al aire en gran estima, que el aire comparte su espíritu con la vida entera. El viento dio a nuestros padres el primer aliento, y recibirá el último. Y el viento también insuflará la vida a nuestros hijos. Y si os vendiéramos nuestra tierra, tendríais que cuidar del aire como un tesoro y cuidar la tierra como un lugar donde también el hombre blanco sepa que el viento sopla suavemente sobre la hierba en la pradera.
Por lo tanto, vamos a meditar sobre la oferta de comprar nuestra tierra. Si decidimos aceptar, impondré otra condición: el hombre blanco debe tratar a los animales de esta tierra como a sus hermanos.
Soy un hombre salvaje y no comprendo ninguna otra forma de actuar. Vi un millar de búfalos pudriéndose en la planicie, abandonados por el hombre blanco que los abatió desde un tren al pasar. Soy un hombre salvaje y no comprendo cómo es que el caballo humeante de hierro puede ser más importante que el búfalo, que nosotros apenas sacrificamos para protegernos y alimentarnos.
¿Qué es el hombre sin los animales? Si todos los animales se fuesen, el hombre moriría de una gran soledad de espíritu, pues lo que ocurra con los animales en breve ocurrirá a los hombres. Hay una unión en todo.
Ustedes deben enseñar a sus niños que el suelo bajo sus pies es la ceniza de nuestros abuelos. Para que respeten la tierra, digan a sus hijos que ella fue enriquecida con las vidas de nuestro pueblo. Enseñen a sus niños lo que enseñamos a los nuestros, que la tierra es nuestra madre. Nuestros muertos siguen viviendo entre las dulces aguas de los ríos, y regresan con cada suave paso de la Primavera, y sus almas van con el viento que sopla, rizando la superficie del lago. Todo lo que le ocurra a la tierra, le ocurrirá a los hijos de la tierra. Si los hombres escupen en el suelo, están escupiendo en sí mismos.
Esto es lo que sabemos: la tierra no pertenece al hombre; es el hombre el que pertenece a la tierra. Todas la cosas están relacionadas como la sangre que une una familia.
Lo que ocurra con la tierra recaerá sobre los hijos de la tierra. El hombre no tejió el tejido de la vida; él es simplemente uno de sus hilos. Todo lo que hiciere al tejido, lo hará a sí mismo.
Incluso el hombre blanco, cuyo Dios camina y habla como él, de amigo a amigo, no puede estar exento del destino común. Es posible que seamos hermanos, a pesar de todo.
Podéis pensar que ahora Dios os pertenece, de igual manera que hoy deséais que nuestras tierras sean vuestras. Pero Él es el Dios de todos los hombres y su amparo alcanza a mi gente y a la vuestra.
La tierra es preciosa, y despreciarla es despreciar a su creador. Los blancos también pasarán; tal vez más rápido que las otras tribus. Contaminen sus camas y una noche serán sofocados por sus propios desechos.
Cuando nos despojen de nuestro terruño, ustedes brillarán intensamente iluminados por la fuerza del Dios que los trajo a estas tierras y por alguna razón especial les dio el dominio sobre ellas y sobre el hombre piel roja.
Este destino es un misterio para nosotros, pues no comprendemos que los búfalos sean exterminados, los caballos bravíos sean todos domados, los rincones secretos del bosque denso sean impregnados del olor de muchos hombres y la visión de las montañas obstruida por hilos de hablar [telégrafos].
¿Qué ha sucedido con el bosque espeso? Desapareció.
¿Qué ha sucedido con el águila? Desapareció.
La vida ha terminado. Ahora empieza la supervivencia.”

Cuando la curiosidad mata

Posted in General on abril 20, 2008 by zeodryen

Lo siento pero no pude evitar volver a abrir la libreta roja de mi coche y ver lo que nuevos trazos hermosos de grafito me decían. 😀